Cosas de humanos

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He pensado en hacerme muchas preguntas sobre la existencia social del ser humano, pero estoy seguro que las respuestas siempre serán vacías porque nuestro cerebro se ha convertido en una maquina esotérica de una complejidad psicológica monumental.

Hace unos días leía un libro de derecho administrativo donde nos hablaba sobre el nexo causal natural, el cual conllevaba revisar una serie de eventos que nos ayudarían a identificar cuál fue la causa del daño realizado en la víctima, pero el autor criticaba este método porque si nos colocamos a observar, analizar e investigar los orígenes de un hecho, llegaremos hasta el principio de la humanidad.

En cuanto a la naturaleza violenta del ser humano, se entiende que es una condición biológica de nosotros, pero que hemos ido apaciguando a lo largo de la existencia, algo que nos ha llevado a masacrarnos un poco menos, pero de igual manera no nos hemos dejado de torturar y asesinar entre nosotros mismos.

Matar a otro por su pensamiento es claramente una muestra de la poca evolución de entendimiento y raciocinio que sea ha obtenido, ya que no hemos comprendido que cada ser humano es diferente, que ve el mundo y las cosas de una manera que jamás debe, obligatoriamente, ser igual a la de todos.

Nuestras ideologías son una excusa para llenar nuestra sed de sangre. Colombia que es un foco de estudio de derechos humanos y violencia, ha sufrido durante cientos de años la estupidez de unos locos sin escrúpulos y arrebatados esclavos del materialismo y el papel traducido en dinero, que se dicen luchar por una causa la cual comenzó con pensamientos socialistas y terminaron detrás del capitalismo. Eso nos demuestra que siempre seremos unos completos idiotas habitando un pedazo de tierra.

Ahora, se ha propagado la excusa religiosa para llevar a cabo actos terroristas y así tristemente lo han hecho en el medio oriente y últimamente en París. Les cuento que nuestra capacidad cognitiva se ha acostumbrado a ver sangre y muerte en determinados lugares, que cada vez que sale una noticia sobre asesinatos de cientos de personas ya sean civiles o policías y soldados, nos da igual, es “normal”, como pasa en Siria, Palestina, Colombia, El Salvador, entre otros. Sin embargo, en Francia, donde estas cosas son nuevas, se logra movilizar una indignación colectiva a nivel mundial. Así somos, así es nuestro cerebro.

Lo ideal es que nosotros en lugar de estar generando odios discriminando homosexuales, mujeres, niños, personas de raza negra, que porque son de determinada región, que porque es de una u otra religión, busquemos vivir en paz, porque aunque no lo crean, el hecho de decir que un homosexual es antinatural, que no va con los designios de dios o cualquier cosa de esa índole, eso cala en la población ignorante religiosa y ocasiona la violencia discriminatoria.

Recordemos que todos somos humanos y como dicen los libros de filosofía: antes de nacer, no somos nada, después de morir no somos nada; la vida es un fugaz momento entre la nada y la nada. Por tal razón, vivamos en paz, tranquilos y si nos creemos independientes, recordemos que pelear por dinero, nos hace esclavos de éste.