Defendiendo al defensor del pueblo

 

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Bastante triste que el defensor del pueblo le toque buscar quién lo defienda después de sus foto-porno que le enviaba a la secretaria. Voy a comentarles en esta columna cómo veo la situación desde mi perspectiva, forma de pensar y ver la vida.

Primero: considero que el ser humano es esclavo de sus emociones y de aquellas segregaciones esporádicas de dopamina en el hipotálamo, y así le pasó al débil mental de Otalora cuando se dejó seducir por las estupideces a las que nos obliga el cuerpo en su normal funcionamiento evolutivo y reproductor. Es imposible pensar que mientras ocupamos nuestra mente en banalidades, podamos defender a un pueblo.

A la vida sexual se le puede otorgar su momento dependiendo de cuándo nos sintamos cómodos llevándola a cabo, pero no en todo momento y descuidándonos en nuestras labores.

Aunque pienso que Otalora puede venir siendo como la mayoría de humanos: pendejos, y que pueden obtener un poco de conocimientos, pero que los descompensan con su idiotez. Un ejemplo claro es el enviarle una foto desnudo a una secretaria o escribir “solo quiero que sepas que TQM” o “estoy en mi casita”, por favor, ¿creyó que estaba en el 2000? Bueno, apartándonos de la poca actualización de este señor, cabe resaltar que su poca capacidad racional, no es notada tan fácilmente por el cargo que ostenta.

Segundo: me puse a analizar el tema de la columna de Daniel Coronel, y noté que en las pruebas no se hablaba sobre algo que sucediera en el trabajo en sí, para llamar a esto un acoso laboral. Más bien, noté que eran conversaciones de whatsapp normales donde alguien le expresa a otra persona los sentimientos y le envía selfies, sacando la desagradable foto desnudo.

Partiendo del argumento anterior, por ahora no lo veo como un caso fuerte para que Otalora sea juzgado por acoso laboral, tendiendo en cuenta que las pruebas son pantallazos de conversaciones que no sabemos si son montajes, eso ya lo determinará un perito en el respectivo juicio. Queda esperar si hay más pruebas que representen un verdadero acoso laboral y no una simple relación sentimental que salió mal.

Tercero: ahora bien, teniendo en cuenta que supuestamente Otalora, él mantenía una relación sentimental con su secretaria, estaría incurriendo en algunas faltas disciplinarias por nombrarla y mantenerla en el cargo y para esto les dejo una pequeña explicación en la siguiente imagen:

(la imagen se me ha perdido, lo siento)

 

No quiero comenzar a juzgar al Defensor del pueblo antes de que un juez determine que sí es culpable de los cargos que se le están imputando, porque en este país primero juzgamos socialmente y después determinamos que la persona era inocente.

Con todo lo anterior no quiero darle la razón a Jorge, pero sí quiero esperar a ver qué pasa porque se han visto casos en que cosas como estas terminan sin suficientes pruebas y fundamentos y solo quedan en escándalos.

Por último, Colombia no puede permitirse que más funcionarios caigan en temas así y más cuando son casos de corrupción. A cada funcionario público que denigre las instituciones del Estado, debe obtener todo el peso de la ley y así hacer respetar los recursos de los ciudadanos Colombianos.