Diciembre me parece detestable en algunos sentidos y agradable en otros.

Por ejemplo, esos hipócritas que en ésta época sí aman a todo el mundo y quieren hacer el bien para estar en una supuesta paz con su dios; así como aquellos que quieren aparentemente ayudar a los más necesitados y viven publicando todo en las redes sociales para que la gente los vea como almas caritativas. Yo conozco gente que con las donaciones de otros, ayudan a las personas y se dan ellos todo el crédito demeritando la ayuda de los demás y las donaciones.

Aquellos idiotas útiles de los gobiernos, con los cuales ya redundo en el tema porque lo he comentado miles de veces en mi twitter: son esos que todo el año se quejan por la economía y que no tienen plata, pero llega diciembre, y gastan lo poquito que se han podido ganar en alcohol y regalos para todo el mundo; luego en enero se quejan otra vez.

Digo que son idiotas útiles del gobierno porque son esa parte de la sociedad ignorante que le sirve a los corruptos ya que su inocente cerebro los vuelve comprables el día de las elecciones por un tamal, camiseta o una pequeña cantidad de dinero. Ese es el ignorante favorito del gobierno. Los otros ignorantes, que somos lo contrario a ellos, servimos para enfocar nuestra atención en sus errores y por eso no le somos útiles a los gobiernos corruptos.

He discutido con muchas personas dada mi perspectiva de la vida, ya que no bebo alcohol y si lo hago, es en una pequeñísima cantidad y debe ser algo que deleite mi paladar, no que sea amargo y me toque hacer caras de asco para poderlo pasar. Las personas me dicen dizque bobo porque no bebo cada fin de semana o porque me quejo por la cantidad de alcohol que beben algunos, pero para mí son más bobos ellos. He visto morir primos, amigos, conocidos y una inmensa cantidad de personas a causa del alcohol en accidentes de tránsito, en riñas, etc… ¿Y todavía me dicen bobo a mí? Yo disfruto mi vida y hasta las rumbas a las que voy con baile y riéndome, sin necesidad de alcohol. O aquellos que su plan es sentarse a hablar y beber ahí, sin más ni menos, solo emborracharse, por emborracharse.

Esos paseos de “olla”, también se convierten en una excusa más para tomar y enloqueserse.

Bueno, el tema anterior era para referirme al consumo excesivo de estos líquidos en éste mes.

Algo que me encanta de diciembre es la unión familiar. Me parece perfecta la excusa para viajar y estar junto a los seres que sí queremos de verdad. Cuando hacen esos buñuelos que tanto me encantan y disfruto.

Como este mes es de vacaciones por regla general, es adecuado para armar planes excelentes como jugar paintball, acampar, jugar partidos de fútbol con la familia, ir a una piscina, viajar, salir a disfrutar de los paisajes, ir a parques de diversiones, leer un libro atrasado, entre miles de cosas más con las que verdaderamente se disfruta la vida; cero alcohol y cero parranda por un mes.

También se puede convertir en el mes de la reflexión para el comienzo de un nuevo año, donde cambiemos como personas para bien, dejemos atrás todo lo dañino y el odio, sin hipocresía y verdadero amor.

Seamos sinceros con nosotros mismos y dejemos atrás los placeres mundanos. También debo agregar que cada quien puede tener sus creencias y hacer lo que desee, sin entrar a perturbar el espacio de los demás.

Gracias por leer mi última columna del año mis queridos amigos y lectores. Nos leemos en el 2016.

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Diciembre

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