Ayer se lanzó en nuevo billete de 100 mil al mercado, ese tan anhelado y esperado billete; aquel con el que ya no tendremos 50 mil razones para que nos dejen pasar en un puesto de policía, sino 100 mil; aquel con el que compraremos el caldo doña gallina en la tienda o pagaremos la gaseosa que nos vamos a tomar. Qué bien, tanto que esperamos dicho billete, y ya casi lo tendremos en nuestras manos.

Recuerdo esa época en que nos costaba descambiar un billete de 50 mil, ahora espero que sea más fácil descambiar un billete de 100 mil.

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Esperemos una oleada de pleitos con taxistas y buseteros a la hora de pagar la carrera. Deberían ir creando un comando especial de la policía para estar pendiente de esas futuras riñas.

Lo más bonito de este nuevo billete, es al que le colocaron como personaje incónico en su parte posterior: un politiquero corrupto más que tuvo este país, mientras en billetes de menor denominación, colocan científicos, artistas, etc. Imagínense, el expresidente Lleras, fue abuelo de Vargas Lleras, un personaje que en un principio en su campaña electoral llegó a agradar a muchos, pero que ahora le fastidia a la mayoría de Colombianos por sus juntas y fiestas de mermelada con Santos.

Algunos expertos dicen que el nuevo billete traerá algunos desastres para la economía, pero otros dicen que incentivará el consumo y al final nos acostumbraremos como lo hicimos con el billete de 50 mil.

Tocará esperar a ver qué pasa en este país, aunque como va la economía, la mayoría de los colombianos de a pie dudo mucho que recibiremos seguido billetes de esta denominación.

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