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El verdadero espíritu de la navidad

31 diciembre, 2016

descargar-gratis-fondos-de-pantalla-de-navidadYo soy de las personas que no creen en muchas cosas, entre esas, un dios, pero debido a que desde muy niño el mes de diciembre se convirtió para mí en una época en donde se realizan distintas celebraciones, pues se quedó plasmado en mi existencia.

Esto es como cualquier otra festividad independientemente de su origen e historia. Tiene, digamos, unos valores que se fundan en las acciones de las personas y lo que según los católicos, son las enseñanzas de su mesías.

Claro, aunque no creo que un dios y no sigo lo que supuestamente enseñó un señor hace miles de años, este mes es algo que acogí dentro de mis celebraciones y la he llevado a cabo toda mi vida. Valoro mucho lo que llamamos el “espíritu navideño”, ese que nos hace vibrar de emociones, llenarnos de felicidad y recordar cuánto amamos a las personas más cercanas.

Aunque el mensaje es de unión, de amor al prójimo, entre otros, lo hemos convertido en la festividad del consumismo puro, la indiferencia y algo que en la biblia llaman “sodoma y gomorra”, un lugar en donde predominaban muchos vicios y desorden social. Así es diciembre, no sé si hace un siglo o más era diferente, pero el mensaje inicial nunca se ha visto. Las personas utilizamos esta época para tomar alcohol como nunca, llenarnos de vicios e inmiscuirnos en banalidades idiotas.

¿Dónde estará ese mensaje de paz y de amor? ¿Nos dejamos llevar por el capitalismo abrupto y la estupidez creciente de la humanidad? Debemos recordar que hay millones de personas que pueden estar necesitando de nuestra ayuda, mientras gastamos dinero desesperados en alcohol y regalos. Es importante aclarar que no es necesario que le lleven mercados a todo un pueblo y suban las fotos a las redes sociales, sino que en su diario vivir ayuden al prójimo en pequeñas acciones que no requieren de un gran esfuerzo, gasto en dinero o dedicación. Con pequeñas cosas, hacemos la diferencia.

Hay tradiciones que no podemos dejar atrás como colocar algunos adornos, las luces y hasta una pequeña comida familiar la noche de navidad. Son cosas agradables. Pero creería que nada nos cuesta darle sentido al mensaje navideño, realizando una recolecta entre nuestros familiares y juntos darle un regalo a otra familia que verdaderamente lo necesite. Ese sería un gran gesto. Llenaremos nuestro corazón y vida de alegría, porque no hay mejor satisfacción, que la que nos brinda el ayudar a los demás.

Entonces, la invitación es a no quedarnos en las banalidades, los vicios, la estupidez, el consumismo; avancemos un poco más. Pensemos en las personas que no podrán celebrar como nosotros esta festividad y crezcamos como seres humanos, que al final eso es lo importante.