El verdadero espíritu de la navidad

descargar-gratis-fondos-de-pantalla-de-navidadYo soy de las personas que no creen en muchas cosas, entre esas, un dios, pero debido a que desde muy niño el mes de diciembre se convirtió para mí en una época en donde se realizan distintas celebraciones, pues se quedó plasmado en mi existencia.

Esto es como cualquier otra festividad independientemente de su origen e historia. Tiene, digamos, unos valores que se fundan en las acciones de las personas y lo que según los católicos, son las enseñanzas de su mesías.

Claro, aunque no creo que un dios y no sigo lo que supuestamente enseñó un señor hace miles de años, este mes es algo que acogí dentro de mis celebraciones y la he llevado a cabo toda mi vida. Valoro mucho lo que llamamos el “espíritu navideño”, ese que nos hace vibrar de emociones, llenarnos de felicidad y recordar cuánto amamos a las personas más cercanas.

Aunque el mensaje es de unión, de amor al prójimo, entre otros, lo hemos convertido en la festividad del consumismo puro, la indiferencia y algo que en la biblia llaman “sodoma y gomorra”, un lugar en donde predominaban muchos vicios y desorden social. Así es diciembre, no sé si hace un siglo o más era diferente, pero el mensaje inicial nunca se ha visto. Las personas utilizamos esta época para tomar alcohol como nunca, llenarnos de vicios e inmiscuirnos en banalidades idiotas.

¿Dónde estará ese mensaje de paz y de amor? ¿Nos dejamos llevar por el capitalismo abrupto y la estupidez creciente de la humanidad? Debemos recordar que hay millones de personas que pueden estar necesitando de nuestra ayuda, mientras gastamos dinero desesperados en alcohol y regalos. Es importante aclarar que no es necesario que le lleven mercados a todo un pueblo y suban las fotos a las redes sociales, sino que en su diario vivir ayuden al prójimo en pequeñas acciones que no requieren de un gran esfuerzo, gasto en dinero o dedicación. Con pequeñas cosas, hacemos la diferencia.

Hay tradiciones que no podemos dejar atrás como colocar algunos adornos, las luces y hasta una pequeña comida familiar la noche de navidad. Son cosas agradables. Pero creería que nada nos cuesta darle sentido al mensaje navideño, realizando una recolecta entre nuestros familiares y juntos darle un regalo a otra familia que verdaderamente lo necesite. Ese sería un gran gesto. Llenaremos nuestro corazón y vida de alegría, porque no hay mejor satisfacción, que la que nos brinda el ayudar a los demás.

Entonces, la invitación es a no quedarnos en las banalidades, los vicios, la estupidez, el consumismo; avancemos un poco más. Pensemos en las personas que no podrán celebrar como nosotros esta festividad y crezcamos como seres humanos, que al final eso es lo importante.

3 respuestas a “El verdadero espíritu de la navidad”

  1. Angelo Arias dice:

    Muy buena columna, muy certera y practica, ojalá muchos de nosotros los católicos acogiéramos lo que exponés en este escrito.
    Independientemente de si existe o no Dios quiero hablar de la inconsistencia que habita en el lenguaje que utilizás, por ejemplo, una persona que no sigue el Mesías no puede hablar de navidad, pues, precisamente de él viene “navidad” que en ultimas significa nacimiento y es el nacimiento de Cristo, independientemente de la fecha, aquí lo que importa no es la fecha sino el acontecimiento.
    Otro hecho curioso es que promulgás unos valores que debemos acoger, pero precisamente esos valores son los que nos piden -y en especial en esta época- la iglesia que promueve la ideología cristiana, por lo tanto implícitamente estás reconociendo la deidad, si no hay Dios no puede haber moral, porque no habría nadie que rigiera el orden del universo, por decirlo de alguna manera.
    Como dije al comienzo no pretendo armar contienda en el tema de Dios, sino en el lenguaje, una persona que se autodenomine ateo a mi entender debe cambiar muchas palabras de su vocabulario, para que su ideología -muy respetada- sea más auténtica, más profunda.
    Como siempre me gusta mucho lo que escribís, un abrazo.

    • alejovergel dice:

      Difiero totalmente, pues expuse en el artículo que aunque no creo en un dios, desde muy pequeño se me enseñó a celebrar estas fechas, independientemente de sus orígenes, así como lo digo. Es decir, he decidido celebrar esta época, pero no por su historia, sino por la costumbre de celebrarla y le di un valor y un mensaje personal, aparte del que ofreció el supuesto Mesías. Ahora es una fecha mía, una que decidí celebrar. Tengo la libertad de acoger celebraciones, darles mi significado y si quiero, llamarla como la llaman en otras culturas. A eso me refiero en el artículo. En la vida la mayoría de cosas se basan en costumbres.

      En cuanto a los valores, también difiero, porque puede que una iglesia los promulgue, y no por eso quiere decir que son dueños de los mismos. Acá nadie es dueño de nada y menos de lo que piensa una persona. Yo tengo mis principios y valores y no porque una iglesia me lo dijo, sino porque yo quise tenerlos en mi vida. Me extraña que me digas que estoy reconociendo una deidad porque promulgo unos valores. No tiene lógica. El tema de la moral no tiene nada qué ver con dioses, un ejemplo soy yo, que no necesito creer en cosas para entender cómo debo comportarme en el mundo.

      Por no creer en un dios, no debo cambiar nada de mi vocabulario. Me confunde es que manejes dentro de tus creencias temas como si fuesen únicos de la iglesia cristiana, como si fueran los dueños de la verdad, los valores y principios de las personas.

      Saludos, amigo.

  2. Angelo Arias dice:

    Otro ejemplo que se me había escapado, el árbol, las bolas, las luces, todo eso tiene un sentido cristocentrico.

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