Conozco de primera mano el caso de los jóvenes Colombianos, pues este es mi país natal, por lo tanto, me quiero referir a ellos porque como dice el gran escritor Fernando Vallejo: “Uno no enseña lo que no sabe y no da lo que no tiene”. Así que hablemos un poco de lo que sabemos.

Uno de los principales problemas es que, aunque vivimos en un país hermoso, por supuesto, tenemos una cúpula de gobernantes que realmente dan es tristeza. Eso me lleva a expresar como primer pensamiento crítico, la falta de oportunidades, es decir, qué futuro nos espera en Colombia si la educación es pésima, el empleo es escaso y el apoyo al emprendimiento es muy cerrado.

Comentaba un joven de 16 años en twitter que él se sentía impotente al ver que a esa edad, ya él consideraba que nuestro Estado no le brindaba las oportunidades para salir adelante en nuestra tierra. Por esas razones muchos ciudadanos se van en busca de dichas oportunidades a otros países como Venezuela, que al final, es lo mismo.

¿Qué podemos esperar de un Estado que no piensa en sus jóvenes como futuro del país? Sí, salió lo de “ser pilo paga” y “jóvenes en acción”, pero la inmensa mayoría de muchachos no logran entrar en esos programas y requieren de asistencia del Estado para sobresalir. Con esto no quiero decir que nos den todo, pero sí, y como dice una muy certera frase “queremos que nos enseñen a pescar, no que nos den el pescado”. Es fácil, simplemente garantías para los jóvenes, que la tarea de construir país, la hacemos nosotros.

Ahora bien, hay que tener en cuenta la pereza mental y el atraso cerebral y cultural que nos ha traído la tecnología, sí, no todo es bueno con la tecnología, es que ahora con el whatsapp, se mandan notas de voz hasta para decir “hola”, hay una pereza increíble. Y ni qué decir de buscar todo en wikipedia y no en un libro donde uno va agilizando la mente, pero bueno, ahí vamos.

El joven aprovechando su desocupe, hace cosas que no le sirven a la sociedad. En Norte de Santander, en donde vivo, existe un grupo de jóvenes que caminan todo el departamento robando y consumiendo sustancias alucinógenas, a ellos les llamamos “los hinchas del Cúcuta” porque siempre están vestidos con esas prendas de fútbol.

Dice una frase: “una mente desocupada, es el almacén del diablo”, esto entendido como la manera en que la mente se convierte en el peor enemigo del ser humano cuando se encuentra en estado pasivo y por eso si lo trasladamos al caso de la juventud, vemos que ya no hay ese espíritu de diseñar un nuevo planeta.

La parranda, el trago, el desorden sentimental, etc… Es lo que gobierna éstas juventudes del siglo XXI. Lástima, pero aún estamos a tiempo de modificar esos comportamientos y convertirnos en el progreso y desarrollo que necesitan nuestros países y el planeta en general.

A veces hay que retroceder en el tiempo y ésta es una ocasión de esas: volvamos a la época en donde predominaba la lectura, la ópera, la poesía, las innovaciones e inventos. Hay que transformar pensamientos, ideales y el futuro.

Categories: Columnas

3 Comments

Hablemos de los jóvenes

  1. Hola, Alejandro.

    Bien, ante todo quiero felicitarte por lo qué escribiste. Me siento identificada con tu opinión acerca de la situación que se vive actualmente en nuestro país.
    Duele ver cómo los jóvenes que realmente queremos salir adelante tenemos que buscar de cualquier manera el acceso a una educación de calidad porque como tú lo mencionas en tu artículo, en nuestra patria es pésima. Como dicen por ahí, estamos en un país en el que es más barato comprar una botella de ron que un libro, porque claro, sí el gobierno quisiera erradicar la ignorancia deberían comenzar por fomentar la lectura y prestar más atención al potencial que muchos jóvenes poseen, pero que no pueden explotar, ya sea por dinero o porque simplemente no hay alguien que les dé el empujón que necesitan.

    Siguiendo este orden de ideas, concuerdo nuevamente contigo con tu perspectiva sobre la tecnología, es lamentable ver como los jóvenes dependen tanto de móviles para realizar cualquier función.

  2. Hola, Alejandro.

    Bien, ante todo quiero felicitarte por lo qué escribiste. Me siento identificada con tu opinión acerca de la situación que se vive actualmente en nuestro país.
    Duele ver cómo los jóvenes que realmente queremos salir adelante tenemos que buscar de cualquier manera el acceso a una educación de calidad porque como tú lo mencionas en tu artículo, en nuestra patria es pésima. Como dicen por ahí, estamos en un país en el que es más barato comprar una botella de ron que un libro, porque claro, sí el gobierno quisiera erradicar la ignorancia deberían comenzar por fomentar la lectura y prestar más atención al potencial que muchos jóvenes poseen, pero que no pueden explotar, ya sea por dinero o porque simplemente no hay alguien que les dé el empujón que necesitan.

    Siguiendo este orden de ideas, concuerdo nuevamente contigo con tu perspectiva sobre la tecnología, es lamentable ver como los jóvenes dependen tanto de móviles para realizar cualquier función, como los libros ya no son valorados y la discriminación hacia aquellos a los que aún les importan se incrementa con el paso de los días. No es sólo falta de oportunidades, es falta de cultura, y por ende del acceso a ella.

    Saludos.

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