La economía del pobre

La mayoría de Colombianos estamos en una estratificación con la que nos clasifica el Estado para diferentes aspectos que tienden a ser económicos y otros discriminatorios.

Personalmente soy estrato dos, no tengo muchos gastos, pero tampoco cuento con buen flujo de dinero. Vivo con lo suficiente. El problema es que no todos los ciudadanos pueden decir lo mismo ya que tienen grandes familias, están endeudados, etc.

Me parece curioso la cantidad de gente que se considera de la realeza (quién sabe de dónde) y en realidad tienen una entrada de dinero insignificante, solo que comparado con la mayoría de nosotros, ellos son los “ricos”.

Yo considero que en las instituciones educativas, desde la primera, hasta la última, se deben enseñar obligatoriamente dos libros: la Constitución Política de Colombia y el libro “Padre rico, Padre pobre” de Robert Kiyosaki.

El primer libro es esencial porque nosotros como ciudadanos debemos entender cuáles son nuestros derechos y deberes mínimos que ha consagrado la constitución de 1991 y todos aquellos mecanismos y maneras que nos ayudarán a sobrevivir en esta sociedad corrupta.

El segundo, y es en el que me quiero concentrar, es esa bellísima obra de Robert en la cual nos enseña muchísimas cosas que nos guiarán financieramente en nuestro diario vivir.

No es de difícil análisis el hecho de decir que los colombianos somos pobres por la poca capacidad de comprensión económica que tenemos, es decir, en demasiadas ocasiones he escuchado decir a personas muy pobres lo siguiente: “es que yo trabajo toda la semana, por eso merezco tomarme unas cervecitas el fin de semana”. He ahí el primer inconveniente, se gastan todo lo que trabajan en la semana, en dos días, y eso es un círculo vicioso.

Kiyosaki dice en una parte de su libro: “un tonto con dinero es una gran fiesta” y yo lo he comprendido de una manera que me permite traerlo a la realidad latente: la mayoría de personas creen que porque les llega un poco de dinero o porque han trabajado muy duro, deben gastárselo todo en fiestas y alcohol, esa es la concepción que tenemos la mayoría en este país.

Qué interesante sería que en lugar de varias cervezas, compremos un libro, eso sí, haciendo con antelación las cuentas y revisando si podemos realizar gastos adicionales.

Por décadas hemos sufrido de la ignorancia financiera e intelectual. Sería muy diferente si una persona a la cual le llega gran cantidad de dinero mensual, se dedicara a emprender su propia empresa, a invertir o a tratar de educarse aún más, pero simplemente se acostumbran a gastarse todo en cosas vanas y que al final, no dejan nada bueno.

Nuestra economía se basa en la manera en que asumimos nuestros gastos y llevamos nuestras finanzas. Es importante que no gastemos más de lo que ganamos, ni nos endeudemos por cosas que nunca nos regresarán el dinero para pagar.

Es necesario aclarar que no soy experto en economía, pero sí comprendo muchas cosas en cuanto al dinero porque el hecho de vivir solos, nos ayuda a entender estos temas. Además, voy a añadir que no podemos generalizar, hay una gran cantidad de personas que por diferentes motivos o razones, no han logrado salir adelante así intenten llevar sus finanzas de la mejor manera y su vida. Ojo con eso.

Lo que sí tengo claro es que si aprendiéramos a usar el dinero, viviríamos mejor. Dejen a un lado que el alcohol y la fiesta es lo único que los hará feliz. Yo tengo años de no probar bebidas alcohólicas y aprendí a verle el valor en cuanto a felicidad, a otra cantidad de cosas. Podemos crecer intelectualmente y como seres humanos.

No seamos los tontos con dinero, siendo una gran fiesta.

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