Los ciudadanos de Nepal han pasado las peores horas de sus vidas cuando un terremoto de 7,8 grados los sacudió y causó graves daños en dicho territorio.

Voy al grano, en mi entorno es tan notoria la indiferencia frente a lo que está pasando en Nepal, que ya raya en lo inhumano, es decir, nadie habla sobre eso, no nos hemos alarmado o al menos que debatamos la forma en que podemos ayudar a los Nepalíes.

Es que el tamaño de la tragedia es increíble, ya van más de 2000 muertos y al rededor de 6000 heridos, ¡eso debe ser de interés mundial! Pero no solo pasa con tragedias como ésta, sino que pasa con todo, o bueno, exceptuando algunas cosas con las cuales sí se alarmaron a nivel mundial como lo de los periodistas en Francia y mi teoría al respecto es la siguiente: los medios de comunicación le dieron mucho bombo porque eran sus colegas, por lo tanto se volvió mundialmente famosa la noticia.

Recuerdo hace unos años cuando pasó algo parecido a lo de Nepal y la ayuda humanitaria se extendió hasta el lugar del siniestro, como por ejemplo en Haití y Japón. Igual el problema viene desde hace miles de años.

¿Será que hemos perdido esa parte humana que debería caracterizarnos? Nos hemos vuelto de corazón duro como dicen por ahí. Abandonamos las doctrinas de la ayuda al prójimo. Ya no nos vemos como una sola especie, como una sola comunidad, ahora no nos importa lo que pase en el mundo si no nos afecta, así pasa con el medio ambiente, nos da igual tirar papeles en la calle o acabar con el agua, pero hasta que no nos pase algo grave, no aprenderemos, y eso que ya se ven cosas con más frecuencia que deberían alertarnos como los terremotos, maremotos y demás fenómenos naturales.

Ojalá podamos recuperar nuestro lado humano.

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