La paz, por un estudiante del Catatumbo

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Aunque al principio del proceso en La Habana con las FARC, debo confesar que estaba escéptico, ya que mientras estaban dialogando, la guerra continuaba y acá en el Catatumbo las FARC seguían mandando, teniendo en cuenta que no se han ido y no han dejado de mandar, pero es que hace 3 años mandaban era con sangre, guerra y violencia.

Digo que mandaban porque como todos ya se han dado cuenta en las noticias de los últimos días, esta zona está totalmente abandonada por el Estado y eso es una denuncia que yo mismo he hecho varias veces y muchos líderes han sacado a relucir durante años.

Es fácil visitar veredas cercanas a los municipios de Norte de Santander y darse cuenta que lo que predomina es la ilegalidad en cuanto a los cultivos ilícitos, y eso es algo que no se puede ocultar ni evitar ya que los Campesinos no tienen cómo vivir en un país lleno de TLC’s, terratenientes y desplazados.

Voy a acotar en esta columna que debemos dejar esa pendejada e idiotez, como quieran llamarlo, de dividirnos gracias a partidos políticos que dicen ser nuestros defensores con los títeres de turno y lo único que hacen es saquearnos lo que a diario trabajamos para poder subsistir con lo mínimo mientras ellos se ganan extravagantes sueldos que nosotros les pagamos y aun así, quieren que les brindemos pleitesía. Es que mandan “guevo”, como dicen por ahí.

¿Izquierda? ¿Derecha? ¿Centro? ¿Es que somos estúpidos? Bueno, no lo creo. La mayoría que dicen ser de izquierda, los he conocido en mi universidad y los de derecha, los viejos de mi pueblo. El problema es que todo eso lo que hace es dividirnos y llevarnos por caminos sin rumbos fijos, por lo tanto, las guerras predominarán por el resto de vida que nos quede en el mundo.

Póngase a pensar: ¿qué saca usted con ponerse a pelear sin argumentos y con estupideces siendo de ultra derecha o extrema izquierda? Nada. Sólo muertos, desplazados y una infinidad de cosas que no le sirven a la humanidad ni al país.

Todo lo anterior me lleva a decirles que debatamos con argumentos, como seres humanos, sin violencia; hagamos valer nuestros derechos consagrados en la constitución, pero en paz. Tenemos mecanismos para apartar del poder a quien queramos, revocarlo, denunciarlo, no votando por él si en el pasado tuvo problemas con la justicia, pero todo eso como ciudadanos, como un pueblo unido, sin más violencia ni sangre para conseguir lo que un pequeño grupo de politiqueros, narcotraficantes, paramilitares, o llámese Uribito, Santico, Clarita, Varguitas, Cepedita, entre otra cantidad de corruptos que están en altos cargos desean, manejando nuestros ideales a su antojo porque eso es lo que ellos saben hacer: manipular nuestro cerebro, que ya de por sí es fácil de manipular. Y nosotros como idiotas útiles aplaudiéndoles todo lo que dicen.

Pero bueno, en las próximas elecciones toca decidir bien porque necesitamos cambiar el futuro del país y el rumbo tan incierto que lleva en estos momentos. El problema es que se van a seguir repartiendo el poder los mismos de siempre, pero eso sí: yo no votaría ni por uno que dice ser de extrema izquierda, ni extrema derecha, ni mucho menos, uno del centro (democrático). Toca mirar a ver si aparece un fantasma candidato que uno sepa que sí va a ayudar al pueblo colombiano y no va a seguir en las mismas de los demás. Peticiones imposibles, pero que son el sueño de millones de ciudadanos.

Siguiendo con el tema del paro y los Campesinos, nosotros somos un país netamente agrícola, acá todos somos campesinos, trabajadores, pobres y muy honrados, o bueno, eso dice la canción. Lo cierto es que debemos unirnos para apoyar el paro porque es necesario sacar al campo adelante y así impulsar la economía del país, aunque me entristece que tengamos que ver a personajes del ELN infiltrados u otros grupos al margen de la ley, en las concentraciones de campesinos.

Por lo susodicho considero que un proceso con las guerrillas que están vivas y más en esta región, es importantísimo, ya que aportaría una paz que hace 4 o 3 años era impensable, pero véanos acá, hablando del fin del conflicto con las FARC.

En el Catatumbo no se volvió a escuchar a los guerrilleros de las FARC, es decir, considero que están cumpliendo con una parte del trato. Acá sólo se escucha que el ELN secuestró, asesinó o perdió algunos de sus hombres en enfrentamientos con la fuerza pública, y bueno, la hijueputica delincuencia común que nunca falta y que a todos nos enerva la sangre verlos como perro por su casa en municipios como Ocaña y que nadie haga nada: me provoca es denudar a todos esos verracos, pero la idea no es generar más violencia.

Por parte de las FARC, se siente la calma en el Catatumbo, o bueno, eso he sentido yo que viajo casi a diario entre varios municipios he interactúo con muchas personas. Ojalá el Estado algún día haga presencia en esta zona del país y deje la estupidez de estarnos comparando con lugares como el Bronx.

La paz al parecer es inminente, y como ciudadano residente en el Catatumbo, me alegra saber que tendremos una guerrilla menos por la que preocuparnos.

La cuestión viene en el posconflicto, cuando todos esos reinsertados lleguen a la vida civil y no logren mantenerla por la presión social o porque ya no les gusta la vida del bien. Ahí el Estado debe ser muy cuidadoso porque si se equivocan en algo, se nos llena esto de cientos de bandas criminales y pasaríamos de una preocupación, a cientos más.

Colombia merece paz. Debemos dejar de ser idiotas útiles, como decía anteriormente. Un ejemplo: ¿ustedes creen que a Uribe le importan los desplazados, los muertos, las víctimas? A él lo que le importa es seguir en el poder con el cuento de combatir por vías de hecho las guerrillas y continuar lucrándose con esa guerra que pelean otros por él. Es más, pide paz sin impunidad cuando él es el rey de la impunidad en el país. Así se las dejo.

¿Y Santos? Ese es peor que Uribe, un agazapado mentiroso. La paz no va a ser de él ni de sus secuaces, va a ser de los colombianos y debemos cultivarla cada día con nuestras acciones. Cuidado le votan al Vargas Lleras.

No sigo mencionando politiqueros corruptos porque se me van como unas 30.000 páginas y no acabo. Aunque todo lo que hoy he expresado en este escrito es mi punto de vista y como yo veo las cosas. Dentro de mis propios principios, acepto que cada uno viva su vida como se le venga en gana y piense lo que desee, pero todo dentro del respeto, la tolerancia y la no violencia, es decir, que tu pensamiento no afecte en nada mi integridad física o mental. Como dicen en mi carrera profesional: tus derechos llegan, hasta donde comienzan los míos.

Posdata: disculpen si usé palabras que para algunos pueden herir susceptibilidades, pero es que hablar de este país emberraca, mano.