Ha pasado la Semana Santa, aquella época del año en donde los creyentes y miembros del Cristianismo recuerdan algunos acontecimientos donde se vio involucrado Jesús de Nazaret. Una semana muy bonita, llena de historia teológica, amor, bondad y reflexión, pero como todo en este mundo, no solo podemos mirarle el lado romántico a las cosas, también hay que ser realistas y aceptar las cosas dañinas dentro del ser humano.

Cada uno es libre de creer en lo que desee y me parece una estupidez discriminar a otra persona porque cree en otra religión o porque no cree en religiones sino en otras cosas. Hay infinidad de creencias. En éste sentido, se vuelve contradictorio lo que en Semana Santa profesan los creyentes, ya que cuando se encuentran frente a una persona de otra religión, comienzan con una serie de insultos y matoneo que genera odio en las personas. Todo esto lo he visto durante mis años de vida cuando los Evangélicos, Testigos de Jehová, Cristianos, etc… Quieren implantar sus creencias y a veces lo hacen de una forma absurda.

Hace un par de años asistí a una misa en la iglesia Católica y el sacerdote insultó con palabras que no gustaría decir en mi columna, a los Evangélicos, desde ese momento decidí que no era adecuado asistir a esas misas porque no soy de los que les gusta vivir odiando a otras personas por sus creencias. Igualmente hace poco vi a un Evangélico insultando a un Testigo de Jehová en facebook.

He estudiado la vida de Jesús y sus enseñanzas y claramente son muy diferentes a las que hoy se están viviendo en algunas religiones. El Papa Francisco ha intentado cambiar esa concepción de odio y recelo entre las iglesias porque eso no es adecuado para esta sociedad tan podrida que tenemos y la cual necesita adentrarse en una religión para abandonar sus odios y esa anarquía destructiva y para este objetivo se es necesario religiones que evidencien amor y no odio.

Quiero introducir esto: si ustedes son fieles a una religión, al menos tómense la molestia de estudiar la historia teológica y analizar la biblia o cualquier otro libro sagrado derivado de su religión profesada, porque muchos hablan de Jesús, de Dios, de Buda, etc… Y no conocen nada de su religión.

Me reservo mis creencias, lo único que aconsejo es que vivan en armonía, no odien a nadie por creer en Buda, en Uribe, en Juan M. Santos -esto también aplica para política, entre otros-, por ser Judíos, Islamistas, Evangélicos, etc. Si alguien cree o profesa algo que no le hace daño a nadie, es libre de hacerlo.

Termino dando mi opinión directa sobre las religiones: estoy convencido de que las religiones son algo necesario para el ser humano (en cuanto no sean religiones que hagan daño) porque nuestra mente necesita aferrarse a algo que le organice sus ideas frente a la convivencia en sociedad y evite descarrilarse en dicho rumbo. Algunas personas pueden vivir cívicamente sin religiones, pero otros necesitan temerle a algo para no cometer hechos inhumanos.

Estos temas son complejos y espero respeto frente a mi opinión al respecto.

Categories: Columnas

2 Comments

Mentes santas

  1. Vas a pensar que tengo perseguidora jaja pero no, sabés que estos temas de debate me fascinan, acordate cuando escribía columnas o hacia el intento de hacerlo mejor en debatiendoblog ¡que época! jaja.
    1. Me parece muy chevere que en Abrego haya gente como vos, critica, que escriba, que lea que estudia, eso motiva a las personas que guardamos la esperanza de que esto cambie algún día.
    2. El hecho de que un sacerdote se “equivoque” en una homilía, hablando mal de otras personas no quiere decir que ese sea el pensar de la Iglesia, yo soy de los que pienso porque así lo he aprendido que uno debe ir a la raíz, por ejemplo, yo no puedo dañar la fama de la campaña política de tu papá, por poner solo el ejemplo, porque alguién dijo algo y lo puso en boca de él, entendés?, se que te fascina la política (al igual que a mi) y me imagino que cuando la gente habla mal de ella te duele, te sentís impotente, porque la gente habla por hablar sin conocer realmente la grandeza, la riqueza, lo que han dicho grandes hombres sobre ella en la historia, incluso creo que santo Tomás aportó algo no recuerdo bien; entonces lo mismo pasa con la religión, quizá cuando a uno le hace falta un poco más de conocimiento se desestabiliza ante tantas cosas, pero después que una tenga claro, la eclesiologia de comunión, lo que es protestantismo, lo que es sectarismo, qué es la iglesia ortodoxa etc comprende un poco más y seguramente que al padre que te referís que creo saber quien es jajaj deberías analizar su vida, su celo apostólico. la época en que estudió, su contexto, para afirmar esas cosas, porque si dejas de ser católico practicante porque un padre dijo tal cosa pues yo te diría que seas, porque hay sacerdotes que le hacen mucho bien a la humanidad, que hablan bien, hay más razones para serlo que no serlo, conozco sacerdotes, doctores, especialistas, antropologos, sociologos, filosofos, la iglesia tiene la base de observación al universo más antigua del mundo, el vaticano tiene miles de científicos, ateos, creyentes, etc que estudian todo esto, es decir, la iglesia no improvisa y así muchas cosas, quien creó las universidades? quien tradujo todos esos textos al latín y castellano, de Socrates, Platón a Aristóteles y muchos más? y así seguiría dando y dando razones. Lo que quiero decirte es que no particularices lo que con tanto esfuerzo durante 21 siglos hemos logrado.

    1. Gracias por comentar jaja, para eso están estos espacios, para debatir.

      Tengo poco por decirte: creo que es cierto lo que decís sobre lo mal que se siente cuando hablan sobre un tema al que a uno le apasiona, pero creería que es importante que se tenga en cuenta que en el mundo no todos pensamos igual, unos quieren creer en un dios, otro no, unos son de izquierda en la política, otros de derecha y cada uno tiene su versión de la mente humana, por eso creo que el derecho está claro en el sentido en que se puede contradecir al otro con argumentos, pero no esperar que esa persona con pensamientos arraigados, los cambie por nosotros.

      Por último, un día dejé de ser católico y no fue por lo que un padre dijo. Mi pensamiento tiene un trasfondo amplio.

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