web_m60505080_big_tpAunque no hay referencias muy precisas sobre la labor de caza, pesca y cría de animales entre  los Guane sí sobre su consumo. En algunos viejos escritos aparecen como actividades asociadas con los tributos para los encomenderos.

Fuentes documentales indican que en el cacicazgo de Sancoteo se cazaban pavas y conejos y en Chimaná perdices, venados y pescado, etc. La  carne procedente de animales de monte, insectos y pescado, integraban la alimentación.

Los Guane no eran solo vegetarianos. Las hormigas “culonas”, era cultivadas o criadas en muchos lugares con marcado esmero. La técnica utilizada por nuestros antepasados desapareció. Hoy hay que esperar que la naturaleza cumpla su ciclo anual.

El conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada en su “Epítome” parece ser la primera persona extranjera en dar cuenta de la utilidad de las hormigas como alimento.

Observa en sus escritos la cantidad de ellas y la formación de “corrales” para criarlas,  estos corrales eran cercados por hojas anchas.  “Las amasaban para hacer una especie de pan”.

Tiempo más tarde en el informe visita de Lesmes de Espinosa en 1617 se menciona, “la existencia de criaderos cercados con palmas y el almacenamiento de las hormigas en calabazas”.

De los hormigueros, declara tal visitante, que “son propiedad del cabeza de familia más cercano al lugar en virtud de adjudicaciones hechas por los caciques locales anualmente”.

La acumulación de hormigas como excedentes es un dato que revela. Debían tener ciertas técnicas que les permitía la práctica de almacenamiento. Las depositaban en vasijas de barro y vegetales como el totumo.

Esta variedad de himenóptero es de color amarillo oscuro, cabeza gruesa, tórax delgado, y abdomen extraordinariamente abultado con relación al resto de su cuerpo.

El insecto esta provisto de grandes tenazas y cuatro alas vistosas. Es originaria de una bien delimitada región de Santander, el país Guane. Cuando se habla de “Las hormigas culonas desde tiempos inmemoriales son una referencia a un delicioso y nutritivo regalo al paladar”.

Su preparación, por parte de los Guane consistía en quitarles la cabeza, patas y alas, colocándolas a asar en lozas delgadas de barro que permitan su manipulación para evitar que se quemaran por exceso de calor. Se les rocía con agua sal.

Desde hace cerca de un milenio, los hombres de esta región, primero los Guane y luego los Santandereanos, hacen guardia en la boca de los hoyos de esta tierra esperando la salida de las “Culonas”. En esto nada ha cambiado desde la época ancestral.

Las hormigas salen para marzo y abril. Después de Semana Santa no es fácil ver emerger las hormigas “culonas” en tierra santandereana a pesar de que consumirlas si es posible todo el año. En la época de los Guane gracias a sus criaderos las tenían todo el tiempo frescas. Salen durante nueve semanas al año.
Saber el día exacto en que van a salir las hormigas es un legado de la tradición indígena de los Guane, hombres y mujeres que vivieron entre por lo menos los siglos VII y XVI, quienes aprendieron a masticarlas y a defenderse de la picada de los machos que atacan con ferocidad a los intrusos.
Uno de los regalos casi obligados que se hacían dentro  del matrimonio Guane a la pareja casadera, eran las hormigas “culonas”. Les daban cierto poder de estimulante sexual y potencia a la masculinidad de nuestros antepasados. Hoy se le atribuyen poderes afrodisíacos, analgésicos y de longevidad.
Un estudio de la Universidad Industrial de Santander dictaminó que “son una fuente rica en ácidos grasos no saturados, es decir, un alimento que previene enfermedades como el alto nivel de colesterol sanguíneo”.
Hoy la hormiga “Culona” producto de la tradición indígena que sobrevivió al paso de los años  se utiliza como símbolo en la política, la industria, el comercio, en todo lo que quiera destacar su parentesco con la tierra actual de los Guane.
Los santandereanos, de esta forma,  perpetúan una tradición que acompañó a sus antepasados, los Guane y que comienza cada año en luna menguante al terminar Semana Santa.
Los parroquianos exclamen: ¡están asando culonas! Olor de hormigas culonas, olor de sexo de doncella que apremia los sentidos, reminiscencia de aromas de rituales amorosos de todos los tiempos, de cualquier amante que se precie”.
El humor no se ha escapado cuando de la herencia Guane se trata de valorar. Es tanto el apego que tienen por ella  que alguien en una ocasión dijo: “Aquí de Santander, perdone que le diga con franqueza, las hormigas se cotiza igual que a la mujer. “Por lo demás y no por la cabeza”.

En Colombia este género es conocido como hormiga arriera u hormiga cortadora. A. laevigata  es conocida como hormiga culona u hormiga santandereana. HORMIGA CULONA de los Guane, es el Símbolo más grande  y parte fundamental de Historia indiscutible de Santander.

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